Checando varias páginas amigas encontre la pequeña reseña historia de Tlacolula de Matamoros, no se si sea cierta en su totalidad, pero espero que con sus comentarios podamos recrearla tal como fue:
Se supone que aproximadamente en el siglo II A.C., fecha presuntiva en que los zapotecas arribaron al Valle, venidos de Didjazaa, la zona que ocupa el actual Tlacolula de Matamoros, estaba cubierta por las aguas de un lago, al cual posteriormente los llegados le hicieron un desagüe, a la altura de la población que se llama San Antonio de la Cal, Distrito del centro.
El autor de esta tesis citando al padre José Antonio Gay, asegura que existen pruebas geológicas del suceso.
Para el historiador Martínez Gracida, Didjazaa era un lugar en el norte del Estado y el cual fue escenario de batallas entre zapotecas y chichimecas buscando situarse en mejores tierras, emigrando hacia el actual Teotitlán del Valle, en las faldas de la Sierra Norte o Sierra de Ixtlán. (Bajo la dirección del guerrero y sacerdote Petela).
Otras tesis sostiene que los zapotecas llegaron de algunos sitios del sur y que entraron al estado de Oaxaca por el Istmo de Tehuantepec (Ángel Tavacero y Alfredo Chavero citados por Moisés González Santiago).
Torquemada pensaba que los zapotecas llegaron a Oaxaca por la región del Pánuco, así mismos Olmecas y Jicalangas, estableciéndose en Tula. Con las enseñanzas de Quetzalcóatl destacó un grupo de la raza, que llegaron al estado de Oaxaca y fueron los primeros pobladores de Teotitlán del Valle.
Martínez Gracida asegura que llegaron los zapotecas a Teotitlán del Valle, conducidos por el guerrero y sacerdote “Petela”, estableciéndose en Etla, Tlacolula, Ixtlán, Macuilxochitl, Mitla, Tlacochahuaya y otros sitios que ahora han desaparecido.
De la “Chontalpa Oaxaqueña”, sale Meneyadela de Teotitlán del Valle, al frente de 15,000 familias que ya no cabian en Yagul, Etla e Ixtlán. Marchan hacia el sur fundando Teitipac, centro religioso muy importante para la raza, después segunda residencia de los patriarcas, así como Chichicapam, Lachigaya y Lubisaa, hoy Ejutla de Crespo.
Siguiendo su recorrido hacia el sur, se posesionaron de terrenos de la Costa del Pacifico, llevando consigo la momia de Petela, fundan Guegozoani, río de señores, que depuse se llamo Coatlan, donde se erige un templo en honor a Petela.
Por tradición saben que Guilbaa, ahora Tlacolula, estuvo fundada primero en Yagul (ruinas de Yagul), que en zapoteco significa “pueblo viejo”(yu = tierra, gul = viejo).
Según Arturo Fenoquio, la actual Villa de Tlacolula fue fundada bajo los auspicios de los Españoles que deseaban una estación para los que viajaban hacia el Istmo de Oaxaca, en un lugar ubicado entre los ríos Salado y Seco, pero una gran inundación obligo a los moradores de antes trasladarse al sitio que ahora ocupa la ciudad. El primer nombre que se le asigno fue el de Santa María de la Asunción Tlacolula.
Según Gay, en 1528 salieron de la capital de la Nueva España para evangelizar a los moradores del hoy Oaxaca, los dominicos Fray Gonzalo Lucero y Fray Bernardino de Minaya. Estos religiosos, que pertenecían a la misma orden, fueron los que fundaron en Tlacochahuaya un convento, y quienes posiblemente se trasladaron más tarde a Tlacolula para dar origen a otro convento.
De las primeras construcciones y contando con la mano de obra de los naturales fue la Capilla del Cristo de Tlacolula, en 1561.
La evangelización de los habitantes dejó huella, puesto que existen muchos creyentes, algunos han llegado hasta el fanatismo.
El Profesor Moisés González Santiago, asegura que después de ser fundada Tlacolula, surgieron las ahora haciendas de Alférez, Tanivé y Soriano. Por este motivo se dio lugar a la formación de elites, personas de color blanco que hicieron distingos entre los propios y los llegados; de ahí la clasificación marcada entre las “Gentes de razón y los indios”.
Otra consecuencia de la ocupación española en el valle de Tlacolula, fue el nombramiento de mayordomos, no en el sentido de gobernar, sino en el de realizar los aniversarios de las santas patrona o santos patronos que le correspondían a cada pueblo.
Las festividades son hasta esta fecha tan fastuosas que muchos mayordomos quedan endeudados o en la miseria por cumplir su encargo. Hasta ocho días duraban las celebraciones en algunos sitios; el mayordomo tenía la obligación de dar de comer a casi todo el pueblo, durante una semana. Después de haber cubierto los gastos de la iglesia, los pagos de la música, el importe del licor, etc. Actualmente pocos son las comunidades que hacen tal derroche.
Año de fundación: 1250