
La teoría sobre una supuesta conspiración de la industria farmacéutica contra la salud de la humanidad está, por desgracia, a la orden del día. Son millones de personas en el mundo las que creen que las farmacéuticas poseen ya los medicamentos que erradicarían enfermedades como el cáncer pero que, sin embargo, prefieren ocultarlo para mantener enfermos crónicos dependientes de fármacos menos efectivos y más rentables para el negocio.
También se dice que los medicamentos que se envían a los países del tercer mundo están caducados y que utilizan a la población de algunos países como cobayas. A menudo se llega a sugerir incluso que son estas grandes empresas las que originaron tal o cual enfermedad con el objetivo de obtener más dinero.
El caso más reciente relacionado con esta conspiración de las farmacéuticas es el de la monja de la gripe A. Una monja benedictina española, doctora en medicina, se erigió hace unos meses como líder de una campaña contra la vacunación de la gripe A mediante un vídeo colgado en Internet.
Teresa Forcades, autora de Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas y La teología feminista en la historia, habla de las farmacéuticas como empresas viles que sólo buscan enriquecerse a toda costa. En su día cuestionó las decisiones de la OMS de declarar una pandemia mundial y manifestó sus sospechas de que la campaña de vacunación no era más que parte de un gran plan con fines interesados. Las credenciales de Forcades y sus continuas referencias a documentos, informes y realidades científicas le dieron una gran credibilidad.
